Primero fue la luz del día, después la oscuridad. Poco a poco una luz fosforescente multicolor se abre paso e ilumina las paredes de la Mina de Sal de Zipaquirá, una monumental pieza arquitectónica labrada por manos mineras y convertida en un templo de belleza. Antes de entrar, lo primero que se ve es la plazoleta de banderas donde se encuentra la escultura de la Virgen de Guasá (que significa sal y agua), santa patrona de los mineros quien tiene a sus pies un minero. En la Plaza Ceremonial también están la Cruz Cardinal, el monumento minero, el campanario y las fuentes de agua.
La iluminación de la mina deslumbra a los turistas.
Esta portentosa mina de sal se encuentra en el municipio de Zipaquirá, capital del departamento de Cundinamarca, a tan sólo 48 kilómetros de Bogotá. Está incrustada en el Cerro del Zipa (jefe máximo indígena), a 2.652 m.s.n.m y tiene una temperatura promedio de 14ºC.
De la Plaza Ceremonial se desciende a las profundidades, hacia el interior de la Catedral de Sal a través del Eje Sacro" el túnel de los robles", este recorrido procesional repara al peregrino en la transición de ascesis desde el mundo exterior visto como origen, hacia el mundo interior conceptual izando como destino.
El ingreso esta marcado por la Grieta del Umbral, que simboliza el paso de la material a lo inmaterial, de lo terrenal a lo espiritual, se penetra la montaña bajo el Campanario y la Gran Cruz que de ella emerge y cuya proyección en la plaza es la Cruz Cardinal, símbolo de unión de los pueblos.
El proyecto está concebido con base al manejo de signos esenciales, plasmados la mayoría en imágenes abstractas - no figurativas, cuyo contenido simbólico y significación específicos, imprimen al "lugar" un profundo sentido de sacralidad y reafirman la sustancia espiritual que lo anima. La conceptualización espacial, sus texturas, formas, dimensiones y estructura arquitectónica, buscan en tal sentido, dar respuesta a esta necesidad significacional y litúrgica específica. El manejo de la luz al interior, trasciende ante simbolismo específico, contribuyendo sustancialmente a la expresión sacro-mistérica del "lugar".
El descenso hacia la Catedral es lento, durante su transcurrir se diluye la noción del tiempo, de la luz, del calor, del sonido, del color, del viento y el movimiento... es el camino a una nueva visión interior, un mundo subterráneo inmutable, de siglos, misterioso, que invita a la meditación, a la reflexión, a la oración, a una autentica experiencia cultural.
El Proyecto Catedral de Sal se divide en tres secciones principales, así:
1. El deambulatorio o VÍACRUCIS.
2. La Cúpula, la Rampa de descenso, el Coro, los Balcones y Complejo del Nartex.
3. Las grandes NAVES de la CATEDRAL
En su calidad de prestador de Servicios Turisticos cumple con la disposiciones de la ley 679 de 2001; Estatuto para prevenir y contrarestar la explotación, la pornografia y el turismo sexual con menores.